Occiddentástico, para niños de 7 a 11 años
Prólogo. Un cuento muy bonito de la antigüedad.
Capitulo 1. La cabaña de plata.
El atardecer de la isla resalta su belleza natural.
Hiroki y Suyin son dos exploradores, quienes con la ayuda de un antiguo mapa encuentran una linda y acogedora cabaña donde pasar la noche
—Que buena idea dormir en esta linda morada.
—Si tan solo pudiéramos entrar.
—¡Cierto!, está blindada y necesitamos llaves
Ella fue mucho más fuerte, porque de una buena patada logró derribar la puerta. Ya tenían una gran fogata encendida sobre el arenoso suelo de la costa, asaron un par de pescados y los acompañaron con una deliciosa agua de coco.
—Bueno Hiroki, ahora me toca lavar los platos.
—Esta bien me encargaré de limpiar el cofre de las especias.
—¿Otra vez?— Cruzó los brazos —¿por qué?
—Se me cayeron las hojas de menta y se llenó de hormigas
—¡Lo siento! No eran hormigas, se me cayó la pimienta, temía que lo notaras.—Avergonzada, se rascó la nuca. —Apenas lo recuerdo.
—Calma, por eso me encargaré de limpiarlo.
Se dirigió a la cocina de la cabaña y, quedó atónita al encontrarse una llave hecha de diamantes, puesta adentro de un alhajero de madera. Corrió hacia el patio para buscar a su compañero.
—¡Mira!, apareció ante mi la llave.— Señaló el objeto brillante.
—¿Qué?, ¿en la cocina?— Preguntó ante lo cual ella asintió.
—No lo entiendo, aunque es realmente arriesgado dejar a la intemperie este objeto tan valioso.—Lo tomó y lo escondió adentro de un cajón.
—Muy bien, eso es. Guárdala muy bien.
Hiroki tiró del asa del cofre hasta ponerlo en la cocina. Harto y cansado, bostezó y estiró sus brazos. Se dirigió a una de las habitaciones dispuesto a dormir, encima de una hamaca ahí puesta.
La castaña terminó de lavar la losa . Salió para lavarse su cara y beber agua de un pequeño manantial que brotaba cerca de un rio detrás de la cabaña. Después de apagar la fogata, se dirigió a la habitación de al lado de donde duerme Hiroki.
— Veo que se me adelantó.— Dijo al verlo dormir profundamente. —No lo culpo, yo también estoy muy cansada
Se acostó encima de la hamaca y se cubrió con una gran hoja de palma. Al principio se sintió incomoda, pero no tardó en caer en los brazos de Morfeo.
-------------------------------------------------------------------------------------
Una vez que el amanecer del dia siguiente deslumbró con los primeros rayos solares, la iluminación se abrió paso a través de las pequeñas ventanas cuadrada, ambos se despertaron estornudando y tosiendo a causa de la brisa húmeda.
—Ahora que ya amaneció, voy a vestirme.— El masculino saltó de la cama y antepuso en la entrada de la habitación una tabla grande y larga de madera. —Espero tener asi un poco más de privacidad.— Pensó.
—¡Oye, Hiroki! ¿por qué estás encerrado? Anda, vamos a desayunar. Ve a recolectar unos cocos para que prepare una deliciosa crema.— Le dijo del otro lado de la tabla.
—Esper, me estoy cambiando— le gritó, y para su mala suerte, la tabla se deslizó y se cayó. —Ay no, ¡Suyin, no me veas!— Se encogió y se colocó su traje color verde
—Ni siquiera te vi.— Le dijo sin voltear a verlo
—Bien— dijo y se terminó de poner los pantalones.
Cuando salió inmediatamente se dirigió a los cocoteros a recolectar seis, pescó también dos peces medianos.
Después de beber la crema de coco que preparó la chica y disfrutar el delicioso pescado frito, ambos limpiaban la cocina.
—He llegado a la conclusión de enterrar en la arena el alhajero con su llave adentro, después de todo abre la puerta de la cabaña.— Sonrió
—Es lo mejor, así ya no la abrirás de una patada.— Se carcajearon.
Comments
Post a Comment